Tipos de amigos cuando sales de fiesta

La fiesta. Ese momento nocturno en el que tus amigos se convierten en otras personas. Si de verdad quieres conocer a alguien, llévatelo de fiesta. Compañeros de trabajo, amigos secundarios, incluso bestfriends. Todos pueden llegar a sorprenderte con varias copas de más y un garito donde petarlo. En honor a las grandes fiestas que te has pegado durante toda tu juventud con tus amigos, es hora de ponerles nombre y mote a cada uno de ellos. Y seguro que tienes uno para cada categoría:

El Motivado

Este amigo o amiga no superó los 18. Nunca quiere terminar la fiesta y se caracteriza por ser la persona más entregada a ella de todo tu grupo. La que no para de mover las caderas sea cual sea la canción y el momento, y la que empieza una conga en el momento menos oportuno. Es el alma de tus fiestas y sabes que sin él, nada sería igual.

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El Tranquis

Amigo que sale por presión social, pero que realmente estaba mejor en la cama. Estuviste días insistiéndole para que se apuntara al que iba a ser el fiestón del siglo, y ahora te arrepientes de haberlo hecho, porque sabes que lo suyo es un cocktail en un bar, no una discoteca.

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El Autoconvencido

Siempre sale con rollo "de tranquis" porque tiene que madrugar. Y siempre se desmadra hasta las tantas de la mañana. Este amigo renta, porque es tan pesado con autoconvencerse a no salir, como fácil de liar. Y es el mismo que acaba yendo a currar de empalmada.

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El Apasionado

Mención especial para esa persona cuyo objetivo en la noche no es pasar una alegre velada con amigos, sino llevarse al tío o tía más bueno de la discoteca. Pasa la noche entera mirando a un lado y a otro como si a un conejo le hubieran dado las largas y pide muchas copas para mantener la pose interesante. No es especialmente divertido salir con él pero sí observar cómo a lo largo de la noche su listón va bajando más y más.

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El Rayado

A ese amigo que ya sale perturbado, y que acaba en una esquina llorando a lágrima viva por la vida, la pareja, los royos, la autoestima o la pérdida de su difunto gato. Cualquier excusa es buena para aguarte la fiesta.

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El All day-all night

Este amigo gusta de empezar la fiesta por la tarde, a eso de las 7, de copeo. Para ir alargando y alargando sin hora ni rumbo fijo, hasta que el sol vuelve a salir. Todo muy random.

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El Bed & Breakfast

Ese amigo que, como se suele decir, además de fulana pone la cama. Su casa es el botellonero/pensión/picadero oficial del grupo. Donde se empieza y se acaba la noche por norma. Vive al lado de la zona de ocio y su falta es extremadamente notoria. Uno de los más importantes del grupo, aunque por pura necesidad sea.

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El Catalán

Amigo que sale con la cartera misteriosamente olvidada en casa. Se agarra a ti cual lapa y te pone ojitos cuando te dice que no quiere ninguna copa porque, desafortunado de él, se ha quedado sin dinero.

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El Amores de barra

Es ese amigo que en cuanto entras a la discoteca le pierdes. Lo haces porque sabes que él en la pista no estará, podrás encontrarle siempre en la barra, sentado y copa en mano.

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El Putivueltas

Otro amigo al que nada más te descuidas no le vuelves a ver. Es esa persona de la que debes temer mucho si te dice que "se va a un momento al baño y ahora vuelve". En tal caso, puedes ofrecer acompañarle, o dar por hecho que está deseando deshacerse del grupo para encontrar un polvo fugaz. Dile adiós para siempre.

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El Porculero

No podemos olvidarnos de esa persona que vino por ser amigo de amigo, aunque nadie le hubiese invitado. A este individuo se le intentó integrar durante el botellón y tal intento fue fallido. De tal manera que se pasó el resto de la noche siendo un zombie y quejándose por todo: la música, la gente, los precios, la cola de los baños. Eso sí, dará juego al grupo durante semanas para reirse de él.

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Por último, tú. El amigo perfecto. El que cada noche se encarga de observar y cuidar a los demás al tiempo que intenta disfrutar de su noche, beber sin pasarse, bailar, ligar, no gastar mucho dinero y volver a casa sano y salvo.

En resumen, una noche de fiesta con amigos puede llegar a dar mucho, mucho de sí. Y eso las convierte en inolvidables.