¿Qué es el dequeísmo?

Es muy probable de que lo hayas leído o escuchado alguna vez. Si la oración anterior te parece correcta, entonces este artículo podrá servirte de ayuda. El dequeísmo, según el Diccionario Panhispánico de Dudas es «el uso indebido de la preposición de delante de la conjunción que cuando la preposición no viene exigida por ninguna palabra del enunciado». Grosso modo, el dequeísmo es el uso —en este caso, incorrecto— de la preposición de ante una oración subordinada o cuando se sustituye la preposición que rige el verbo por la preposición de.

Este uso, que a priori puede resultarnos demasiado vulgar o poco conocido, se ha extendido sobremanera en los últimos años. Parece evidente que estamos ante un error por desconocimiento de la gramática de la lengua española y, más concretamente, de la sintaxis. Por este motivo, no es difícil encontrar ejemplos como «Me gustaría de que vinieras» o «Me alegra de que todo vaya bien». En este último ejemplo, además, hay que tener en cuenta la confusión que provocan estos verbos en su forma pronominal, puesto que la oración «Me alegro de que te guste» sí es correcta, puesto que el verbo exige tal preposición [alegrarse (de algo)].

Al igual que en las oraciones subordinadas sustantivas de sujeto —que acabamos de repasar—, en las subordinadas sustantivas de complemento directo también se da tal fenómeno, por lo que no es complicado encontrarse oraciones como «Le dije de que viniera» o «Creo de que hicimos lo correcto». En ambos casos el empleo de la preposición es incorrecto puesto que el objeto directo nunca va precedido de preposición —a excepción de la construcción a + complemento directo—. No obstante, por si algunos de estos ejemplos resultan demasiado recargados o rimbombantes, basta con echar un vistazo al CREA —Corpus de Referencia del Español Actual— para darnos cuenta de cuán extendido está el uso del dequeísmo. En dicho corpus, encontramos ejemplos como los siguientes:

«[...]Soy un hombre con reglas demasiado duras para ellos, pero creo de que eso tiene una ventaja que en el largo plazo eso va a resultar [...]». (Los Tiempos, 18/09/2000 : Carlos D. Mesa: "No soy como Carlos Palenque", Bolivia)

«A pesar de que pienso de que todos los peruanos que vivimos en el extranjero somos embajadores del Perú [...]» (Caretas, nº 1788, 04/09/2003, Perú)

No obstante, el uso no solo no se limita a las oraciones subordinadas, sino que además se extiende en aquellas construcciones sintácticas en las que un verbo exige una determinada preposición, como por ejemplo, insistir en o confiar de, que a menudo se sustituyen por la preposición de. También es reseñable, tal y como queda aclarado en el DPD, la confusión que generan ciertos verbos como advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, cuya construcción con la preposición de delante de que no es estrictamente necesaria. En cualquier caso, este no es más que otro ejemplo de uso no normativo; si el uso se extiende y se generaliza, la Real Academia, como viene haciendo durante más de tres siglos, registrará y dará razón de que tal uso es válido y, si fuere el caso, normativo.