Clases de personas que puedes encontrar en cualquier playa

Podemos odiar el verano o amarlo intensamente, pero todos nosotros hemos frecuentado en más de una ocasión el turismo playero y hemos podido convivir con especímenes muy diversos y variopintos. He aquí una pequeña recopilación de algunos de ellos:

Los deportistas

Ya sean adictos a los deportes acuáticos o motivados jugadores de vóley-playa, se caracterizan por ser individuos incansables que, con su efusividad y su exceso de energía, pueden llegar a desquiciar un poco a aquellos veraneantes que buscan vaguear o relajarse sobre sus toallas.


Las “rocas”

A veces cuesta distinguir si son seres vivos o forman parte del “decorado” o paisaje playero. Son capaces de permanecer sobre sus toallas o tumbonas durante horas sin ni tan siquiera pestañear. Sólo decidirán interrumpir su inactividad o letargo cuando lo exijan sus necesidades más básicas, como comer, hidratarse o ir al baño.

Los “cangrejos”

Son los que aún no han entendido que si, por suerte o por desgracia, su fosforescente piel se asemeja a la de la estirpe de los Cullen, no pueden tumbarse al sol durante horas sin protector solar.


Los artistas

Aunque, por lo general, suelen ser niños pequeños armados con sus cubos y palas, no nos podemos olvidar tampoco de las parejitas que dibujan corazoncitos y escriben sus nombres en la arena, o de aquellos que, o por aburrimiento o por haber perdido una apuesta, deciden enterrarse en ella.


Los saltarines

Buscarán la roca más alta de la playa para lucirse con sus saltos. Pueden resultar un poco pesados, especialmente aquellos que sienten la necesidad de acompañar su hazaña con un grito estridente.


Los top models

Suelen convertirse, inevitablemente, en el centro de prácticamente todas las miradas: perfectamente bronceados, lucen sus biquinis y bañadores como nadie. Parecen salidos de una revista y desatan más envidias que pasiones.


Los “expertos playeros”

Sombrillas, hamacas, mesas y sillas plegables, neveras portátiles llenas de cervezas y refrescos, bocadillos y suculentas tortillas… Habrán tenido que llegar a la playa cargados como mulas y les habrá costado encontrar sitito para acoplar todos sus bártulos, pero logran desencadenar más envidias que los top-models en todos aquellos veraneantes que no son tan previsores