Cómo realizar un discurso de graduación que deje huella

Consejos y sugerencias para escribir y pronunciar un buen discurso de graduación

Por fin te gradúas, llega a su fin la etapa universitaria, un período impregnado de experiencias inolvidables y de grandes esfuerzos personales. Al fin comienza el reconocimiento y el derecho a ejercer la carrera que tantas horas de hincar codos requirió y que tanto se anheló alcanzar. Por añadidura, si, además de terminar de recorrer el que muy probablemente sea uno de los trayectos más importantes de tu vida, te han elegido, por tu coraje y tu liderazgo innatos o por tus dotes literarias u oratorias, como la voz que representará a tu promoción en el discurso de graduación; antes de ponerte a temblar ante tal responsabilidad, recuerda lo afortunado que eres. La verdad es que escribir un discurso de graduación asombroso y presentarlo ante tus padres, familiares, compañeros y profesores es una experiencia que nunca olvidarás. Aquí tienes algunos consejos y sugerencias para que tus palabras dejen huella, pero recuerda que lo más importante es que seas tú mismo.

La búsqueda de la inspiración

Si te encuentras muy perdido y no sabes ni por dónde empezar, una buena idea es que busques la inspiración en los discursos de graduación de grandes genios de nuestra era que han pasado a la historia, como el que pronunció Steve Jobs el 12 de junio de 2005 a los graduados de la Universidad de Stanford. Palabras que se han puesto como ejemplo de oratoria por su carga emocional y que fueron pronunciadas, curiosamente, por alguien que nunca se licenció y que, por tanto, nunca había asistido antes a un acto académico de este tipo, como él mismo reconoció. Quizás por esa misma razón no le faltaba ni un ápice de humildad. “Seguid hambrientos. Seguid alocados”, concluía aquél discurso en el que previamente Jobs había hablado de los sueños y de la muerte:

Tenéis que encontrar lo que amáis. Seguid buscando. No os detengáis (…) La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser.

¡Manos a la obra!

1. Realiza una lluvia de ideas inicial respondiéndote a preguntas que versen sobre lo que tu experiencia universitaria ha significado para ti: ¿Cuál es la lección más importante que has aprendido en la universidad?, ¿qué te ha enseñado acerca de la vida, del éxito y de crecer en el proceso?, ¿cómo has cambiado y cómo han cambiado otros compañeros desde que empezasteis vuestra trayectoria como universitarios?, ¿cuáles serán algunos de los desafíos que tendréis que afrontar en la próxima etapa del viaje, y cómo os han preparado estos años para superarlos?

2. Empieza a desarrollar un tema principal para tu discurso de graduación. Tu tema puede ser muy específico o muy general, pero necesitas uno para unir el conjunto, ya que, si no, podría parecer que solo estás haciendo que el tiempo corra, diciendo cosas sin ton ni son o sin moraleja.

3. Dispón de una forma clara y perspicaz la estructura de tu discurso, pensando en cada una de las partes, con el fin de que lo que digas tenga sentido y de que no caigas en el error de divagar demasiado. Considera usar el "método hamburguesa": el pan de arriba es tu introducción, el relleno son las ideas en forma de párrafos y el pan de abajo es tu conclusión. Usa mucho ketchup, mostaza y otros condimentos -aquí entran tus chistes y comentarios ingeniosos-, pero siempre recordando que demasiada mayonesa puede arruinar una buena hamburguesa.

4. Comienza la introducción con algo cautivador. Puede ser una cita interesante, un acontecimiento, una historia o un buen chiste sobre tu clase o tu facultad. Sea lo que sea, ha de captar la atención de tu audiencia, por lo que ha de ser relevante y atractivo.

5. Haz interesante el cuerpo de tu discurso y recuerda unirlo todo con tu tema. Primeramente, puedes tratar de sorprender a tu público diciendo cosas inesperadas o novedosas, o poniendo tus mejores ideas justo al principio para comenzar con mayor fuerza y atrapar la atención de los oyentes. No obstante, debes asegurarte de no salirte demasiado del tema, preguntándote por qué está ahí y cómo se conecta cada una de las frases con la tesis principal.

6. A partir de las diversas ideas que has ido desarrollando en tu discurso, y teniendo siempre presente el tema principal, elabora una conclusión inteligente, aguda y conmovedora que levante pasiones y aplausos.

La hora de la verdad

1. Aunque cuando te encuentras frente a un montón de gente, con el corazón latiendo y la boca seca, podría ser tentador acelerar las cosas; debes recordar bajar el ritmo y tratar siempre de hablar despacio, cuidando la pronunciación y poniendo fuerza y sentimiento tras cada palabra. Los discursos lentos suenan realmente bien porque permiten a la audiencia ir procesando lo que oyen. Puedes practicar grabando tu discurso y escuchándote luego: notarás que incluso cuando creías que estabas hablando realmente lento, se escucha mucho más rápido de lo que imaginabas. También puedes tomar como ejemplo alguno de los discursos de Martin Luther King, uno de los oradores públicos más eficaces de todos los tiempos, prestando atención a cuán despacio hablaba.

2. No tengas miedo a respirar profundo un par de veces tras pronunciar una frase, pues los altos en la trayectoria de tu discurso jamás serán malos, sino todo lo contrario, ya que darán tiempo a tu público para que le encuentre el sentido a lo que estás diciendo. De hecho, debes recordar hacer pausas después de pronunciar frases realmente motivadoras, con el fin de enfatizar y profundizar en su sentido.

3. Tener el discurso prácticamente memorizado te ayudará a no mirar tanto tus notas, evitando que, al leerlo de un pedazo de papel, pueda sonar robótico o poco fluido.

4. Mantener un buen contacto visual con tus espectadores te permitirá atraparlos no sólo con tus palabras, sino también con tus ojos y tu presencia. Aunque esta habilidad es difícil de dominar, puedes tratar de escanear a tu auditorio de vez en cuando, aprovechando, por ejemplo, las pausas que hagas para recuperar el aliento. Por otro lado, aunque no debes hacerlo todo el tiempo, no tengas miedo de enfocarte en una persona del público durante dos tres o cuatro segundos.

5. No te preocupes por las equivocaciones. Si estropeas una frase, no te ofusques ni te disculpes. Déjala así y sigue adelante. Cuanto menos remuevas tus errores -los cuales cometerás, pues "errare humanum est".-, menos se notarán.

6. Infunde sentimiento a tu voz. No divagues con una voz monótona durante diez minutos o dormirás a todo el mundo. Mantén el entusiasmo con tu discurso, y deja que tu entusiasmo se refleje en tu voz. Modula tu voz cambiando el tono, la velocidad y el volumen para que tu presentación sea aún mejor.

7. Confía en ti mismo y en tu habilidad para emocionar y hacer reír a las personas, para hacer que te entiendan mejor, para motivarlas a ser mejores y a darse cuenta de su auténtico potencial. Tú estás pronunciando ese discurso por una razón, ¿verdad? Confía en la gente que confió en ti y recompénsala por su confianza.

8. Practicar tu discurso con suficiente tiempo de antelación, tal vez delante de algunos amigos de confianza, te ayudará de dos formas:

  • Te indicará qué funciona y qué no en el discurso: todavía tendrás tiempo de cambiar ese chiste que nadie entendió, o enfocarte en esa parte que de verdad les gustó a tus amigos.
  • Te ayudará a memorizar el discurso, lo cual rebajará tu nivel de nerviosismo y te dará aplomo.