Cómo aprender latín en cinco sencillos pasos

 

Aprender latín nunca había sido tan fácil. Con la ingente cantidad de medios que tenemos a nuestra disposición, practicar el autodidactismo se vuelve una opción sencilla, apetecible y eficaz. A continuación veremos de qué manera podemos introducirnos tanto en el estudio de la gramática latina, como en su sintaxis, de tal forma que podamos aprender y aprehender la estructura del idioma.

La importancia de los diccionarios

Para manejar con soltura un importante número de términos latinos, es aconsejable recurrir a los diccionarios de latín-español y español-latín. En la Red podemos encontrar herramientas útiles, como es el caso de Didacterion, página web del Ministerio de Educación. Para quienes prefieran el papel, el Diccionario ilustrado latín. Latino-español / español-latino (Vox) es una opción que tener en cuenta si nos estamos iniciando en el estudio de la lengua.

Búsqueda del término latino «ancilla» en Didacterion.http://www.didacterion.com/esddlt.php

2. La pronunciación

Antes de comenzar debemos atender a dos aspectos muy importantes; el primero de ellos sería estrictamente fonético, puesto que la pronunciación latina difiere ligeramente de la nuestra. Así pues, debemos tener en cuenta que hay cinco vocales —a, e, i, o, u— que, cuando van precedidas de c o g, se pronuncian con /k/ o /g/, respectivamente, de tal forma que diremos /'keðo/ en lugar de /'θeðo/ o /'genus/ en lugar de /'xenus/. En pocas palabras: tanto ci y ce, como gi y ge, se pronuncian como qui, que, y gui, gue, respectivamente.

También hay que tener en cuenta la existencia de consonantes geminadas, como en bellum o annus; la pronunciación de la consonante doble no se hace como nuestra ll /ʎ/, sino como dos eles: bel-lum. Los diptongos latinos también presentan sus peculiaridades, como en los casos de aetas (edad) o foedus (alianza) donde se produce una monoptongación, es decir, que solo se pronuncia la e: /'etas/ y /'fedus/.

3. Los casos

El segundo aspecto estaría relacionado con los casos latinos, característicos de una lengua flexiva como el latín. Esta categoría gramatical, que expresa la relación sintáctica de la palabra dentro de una oración, es una marca flexiva que se le añade a sustantivos, adjetivos y pronombres para conocer cuál es su función sintáctica en la oración. En latín hay cinco casos:

Nominativo: Función de sujeto —y c.pred del sujeto— o atributo. Traducción: el/la, los/las, un/una, unos/unas + sustantivo. Ejemplo: Dominus («El/un señor»).
Vocativo: Apelación o llamada. Traducción: entre signos de exclamación o entre comas. Ej.: Domine («¡Oh señor!» o entre comas).

Acusativo: Complemento directo o complemento circunstancial de extensión o duración —sin preposición— o de lugar con algunas preposiciones. Traducción: si el complemento directo es de persona, irá precedido de a + el/la, los/las, un/una, unos/unas + sustantivo. Ejemplo: Dominum («al/ a un señor»).

Genitivo: Complemento del nombre. Traducción: preposición de + sustantivo. Ejemplo: Domini («del/de un señor»).
Dativo: Complemento indirecto. Traducción: preposiciones a o para + sustantivo. Ejemplo: Domino («a/para el/un señor»).

Ablativo: Complemento circunstancial. Traducción: preposiciones en, con, por, de/desde + sustantivo.
Ejemplo: Domino («en, con, por, de/desde el/un señor»).
En algunos sustantivos de ciudades, también aparece el caso locativo, que expresa en lugar donde se realiza la acción.

4. Las declinaciones

Si es la primera vez que se escucha hablar de los casos, es posible que, llegados a este punto, estemos perdidos. Hay solución: estudiar las declinaciones. Las declinaciones son los paradigmas que presentan todas las formas que tiene una palabra atendiendo a la marca de caso. Como hemos dicho, el caso será la marca que nos permita conocer cuál es la función de esa palabra dentro de una oración.

5. Las conjugaciones

El latín cuenta con cinco conjugaciones, y como paradigma se utilizan los siguientes verbos:

1.ª conjugación: verbo Amo, -as, are, avi, atum: amar.
2.ª conjugación: verbo Habeo, -es, -ere, habui, habitum: tener.
3.ª conjugación: verbo Lego, -is, -ere, legi, lectum: leer
3.ª conjugación mixta: verbo Capio, -is, -ere, cepi, captum: coger
4.ª conjugación: verbo Audio, -is, -ire, audivi, auditum: oír.

Como vemos, en el enunciado de los verbos se nos enuncian una serie de formas verbales que debemos identificar para poder dominar la morfología verbal. De este modo, cabe señalar que el verbo latino se enuncia de la siguiente manera:

1.ª persona del singular del presente de indicativo activo (Amo, Habeo, Lego, Capio o Audio

  • 2.ª persona del singular del presente de indicativo activo (amas, habes, legis, capis, audis)

  • Infinitivo de presente del verbo (amare, habere, legere, capere, audire)

  • 1.ª persona del singular del perfecto de indicativo activo (amavi, habui, legi, cepi, audivi)

  • Tema de supino o participio de perfecto pasivo (amatum, habitum, lectum, captum, auditum).

Mención aparte merece el verbo sum latino, puesto que no sigue estos paradigmas por ser irregular. Aquí vemos una tabla con los diferentes tiempos verbales de este verbo que tiene diferentes significados: ser, estar, existir, hallar(se).

Flexión verbal del verbo sum (en activa).

Llegados a este punto, es posible que esta 'primera lección' haya resultado un tanto intensa para quien intente acercarse a la lengua latina. Este es solo un primer acercamiento hacia la misma, puesto que tanto las declinaciones como las conjugaciones precisan de un estudio mucho más exhaustivo por la diversidad de paradigmas y tiempos verbales que encontramos. Ahora bien, si seguimos estos sencillos pasos y los sumamos al estudio de cada uno de ellos, veremos cómo los resultados, tarde o temprano, llegarán.