9 museos que debes visitar si eres un amante del mundo clásico

Poder presenciar en persona el legado artístico de griegos y romanos es una sensación única en tanto en cuanto supone tener ante tus propios ojos aquello que habías observado o estudiado a través de imágenes. Porque, ¿qué admirador del mundo clásico no ha soñado con ver el famoso grupo escultórico de Laocoonte y sus hijos o el friso del Partenón? Por este motivo, se antoja necesario establecer una lista con los museos que albergan las obras más conocidas del arte antiguo. Veamos cuáles son esos museos que todo amante del mundo clásico debería visitar:

1. Museo de Pérgamo (Berlín) El Pergamonmuseum tiene en su haber una gran colección de arte antiguo, en la que se encuentra el Altar de Zeus de Pérgamo o la Puerta de Ishtar de Babilonia. Se trata, por tanto, de un museo que recoge colecciones del arte de Mesopotamia y Oriente Próximo, del arte del período helenístico y del arte romano.

2. Museo Arqueológico de Delfos (Delfos, Grecia)

Como se puede ver en la imagen, en este museo se encuentra el Auriga de Delfos, escultura de estilo severo en bronce que representa a un conductor de carros. También la famosa Esfinge de Naxos tiene presencia en un museo que, además, dedica dos salas para el tholos de Atenea Pronaia y el santuario de Apolo. Se trata, por tanto, de una visita obligatoria para aquellos interesados en la escultura y arquitectura de época clásica.

3. Museo Arqueológico Nacional de Atenas Con una amplia colección de objetos del Neolítico, la Edad del Bronce y del arte micénico, así como de arte egipcio o griego, el Museo Arqueológico de Atenas se presenta como una joya para amantes del arte de la Antigüedad. Uno de los objetos más destacados de este museo es la Máscara de oro de Agamenón, descubierta por Heinrich Schliemann a finales del siglo XIX en Micenas.

4. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles En la antigua Neapolis se encuentra este museo arqueológico que cuenta con una importante colección de esculturas de arte griego y romano, una sección dedicada a Pompeya y Herculano y la colección Farnesio, donde se encuentran importantes esculturas en mármol como el Atlas Farnesio o el Hércules Farnesio. Otros ejemplos destacados de este museo son los mosaicos de Pompeya —véase el famoso Cave, canem—, los frescos de Pompeya y las esculturas de la Villa de los Papiros.

5. Gliptoteca de Múnich En la ciudad bávara se encuentra una de las mayores colecciones de escultura griega y romana. Con esculturas de época arcaica, clásica y helenística, la gliptoteca de consigue reunir una importante colección que da cobijo a obras tan importantes como las esculturas del Templo de Afaia, en Egina, el Fauno Barberini o los bustos de los emperadores Augusto y Nerón.

6. Museos Capitolinos (Roma) En la piazza del Campidoglio se encuentran los Museos Capitolinos, un lugar en el que podremos disfrutar de importantes obras tanto griegas como romanas, además de diversas obras de Rubens y Caravaggio. La loba capitolina —también conocida como Luperca—, el Gálata moribundo o el busto en mármol de Alejandro Magno son algunas de sus obras más reconocidas.

7. Museos Vaticanos (Roma) Como decíamos anteriormente, ver el grupo escultórico de Laocoonte y sus hijos es una de esas obras que uno no puede obviar; si a ello le sumamos que en la misma estancia se encuentran el Torso de Belvedere, el Apoxiómeno —copia romana—, el Apolo Sauroktonos —copia— o la escultura romana del Augusto de Prima Porta, tenemos motivos más que suficientes para visitar los Museos Vaticanos.

8. Museo Británico (Londres) Bajo su arquitectura neoclásica se encuentra una de las más importantes colecciones del arte de la Edad Antigua. El museo cuenta con secciones dedicadas al arte asiático, mesopotámico, egipcio, persa, griego y romano, y entre las cuales se encuentran las esculturas del frontón y el friso del Partenón, el busto de Pericles o los bajorrelieves del palacio de Nínive.

9. Museo del Louvre (París) Por último, cabe hacer alusión al museo parisino por ostentar una colección de esculturas que recoge obras tan relevantes como la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia, sin olvidar otras como el Escriba sentado o el Código de Hammurabi, estos últimos pertenecientes al arte egipcio y mesopotámico, respectivamente.