9 cosas que solo entenderás si estudias(te) Latín y Griego (1)

Ser estudiante de la rama de Humanidades es vivir en una lucha constante con el exterior y con el interior. Me explico: el exterior es aquel que pregunta "¿para qué sirve el latín?" y continúa con un "si es una lengua muerta". El exterior también es el quevalora más a ingenieros que a filólogos, como si el objeto de estudio de los primeros fuera más importante que el de los segundos, y como si los primeros no utilizaran el instrumento que permite el objeto de estudio de los segundos. Vaya, como si los ingenieros no utilizaran la lengua para comunicarse y lo hicieran en lenguaje binario o en código morse. El interior, por el contrario, es aquel que nos tortura diariamente, puesto que, desgraciadamente, no nos movemos con verdades absolutas, por lo que la reflexión sobre estructuras sintácticas, etimologías, declinaciones y regímenes verbales es el pan nuestro de cada día.

1. Las declinaciones

Seguro que alguna vez habrás pensado que la sintaxis en castellano sería más fácil si hubiera casos, como en el latín. Aunque luego piensas en aquellas estructuras de infinitivo con el sujeto en acusativo y cambia radicalmente el asunto. También habrás visto un 'para' en una oración y habrás pensado "a/para es dativo, luego es complemento indirecto".

2. La etimología

Esto que les voy a contar es tan cierto como que en la frase mater tua mala burra estno hay ningún atributo. Estaba yo reflexionando sobre la palabra ágape, que en castellano tiene el significado de 'comida o banquete a la que asiste un gran número de personas', y no sabía de qué manera podría tener relación con el término griego ἀγάπη, 'amor', que tiene la misma raíz que ἀγαπάω (αγαπώ en griego moderno) 'amar, gustar'. ¿Cómo podemos establecer una relación entre estos términos de forma fácil y rápida? Si recurrimos al Diccionario Etimológico de Joan Corominas, encontraremos la solución: "Tom. del lat. agăpe 'amor, amistad', 'comida fraternal de los cristianos primitivos', y éste del gr. agápe, 'amor'.

En este artículo ya explicamos algunas etimologías curiosas, como las de los términos gabacho, idiota, huelga o tiquismiquis.

3. La ortografía

La —correcta— formación en latín y griego implica cuidar al máximo colocación de los acentos, y esto queda reflejado en el uso de los espíritus suave y áspero. La diferencia entre ambos acentos gráficos, si bien puede ser una nimiedad en la escritura, es muy importante en el plano fonético. En el caso de los verbos ἅλλομαι 'saltar, lanzarse' y ἀλεομαι 'evitar, rehusar', el primero de ellos se pronuncia con una glotal fricativa sorda /h/ —fenómeno denominado aspiración—, mientras que la segunda se pronuncia sin aspiración. Fácil, ¿verdad?

4. Las conjugaciones

No hay subjuntivo que se nos resista tras haber estudiado pluscuamperfectos de subjuntivo en latín y verbos polirrizos con sus respectivos aoristos, futuros y perfectos. Todo esto sin contar la complejidad de las conjugaciones de los verbos terminados en -μί con reduplicación en el presente. Véanse los ejemplos de δίδωμι 'dar' y τίθημι 'poner, colocar'. ¿De verdad nos puede resultar difícil el imperfecto de subjuntivo del verbo satisfacer?

5. Los participios

Los participios en castellano tienen su origen en las formas que adoptaban los participios tanto en latín como en griego. Así pues, el tema del participio de presente en griego es -ντ-, como en ὁ λέγων, -ντος 'el que dice/habla', al igual que en latín, como vemos en el ejemplo de amans, -ntis 'que ama'. Sin entrar en materia de participios de aoristo y futuro en giego, las cuatro variedades del participio latino influyen sobremanera en el léxico castellano, y esto queda reflejado, por ejemplo, en el término futuro, que procede del participio de futuro del verbo sum futurus 'que ha de ser o que va a ser'. La forma que se ha conservado en castellano, sin embargo, es la del participio de perfecto pasivo, como en expugnatus 'expugnado' o habitus 'habido'. El último de los paradigmas corresponde al participio de futuro pasivo o gerundivo, que se ha conservado en términos como agenda —neutro plural del p. fut. pas. del verbo agĕre 'las cosas que deben hacerse'— o adenda —neutro plural del part. fut. pas. del verbo addĕre 'las cosas que deben ser añadidas'—.

6. La importancia de la literatura

A nadie que haya leído la Odisea habrá que explicarle qué es un epíteto o una enumeración. Desde Aquiles, el de los pies ligeros, hasta Héctor, de tremolante casco —o penacho— o el atrida Agamenón, encontramos innumerables epítetos que se repetían como fórmula para que los aedos pudieran adornar sus poemas orales; además, para que fueran más largos, recurrían a enumeraciones de todos los pueblos participantes en la batalla o de los personajes que participaban en la misma.

Lucha entre Aquiles (izda.) y Héctor (dcha.) representada en cerámica griega (de figuras rojas)

7. Las traducciones

Tanto en Latín como en Griego hay autores más fáciles de traducir que otros. Prueba de ello es la facilidad con la que se puede traducir un texto de De Bello Gallico o De Bello Civili y la dificultad que conlleva traducir, por ejemplo, un texto de las Catilinarias de Cicerón. De la misma manera ocurre con el griego, donde los textos bíblicos, tanto por el tema como por el vocabulario, son más fáciles de traducir que las Píticas de Píndaro.

8. ¿Democracia ateniense o República romana?

Es como querer más a tu madre o a tu padre, es imposible. No obstante, por alguna extraña razón, siempre acabamos decantándonos o por el refinado κόσμος helénico, o por el pragmático mundo romano. De igual manera podemos aplicarlo al arte; si bien el arte griego se caracteriza por el equilibrio de su arquitectura adintelada y la evolución de la escultura —desde los κοῦροι hasta la representación del ἔθος y el πάθος y la posterior etapa helenística—, el arte romano lo hace por su arquitectura abovedada —véase el Panteón de Agrippa— y la perfección del retrato en época imperial, ya sean ecuestres o retratos sobre busto. ¡Difícil elección!

Augusto de Prima Porta.

  1. La utilidad de los estudios clásicos

Tal y como dijimos hace algún tiempo, hay sobradas razones para afirmar que el estudio de las lenguas clásicas no solo nos ofrece una visión de las culturas y civilizaciones de la Antigüedad, sino que además nos permite conocer la inmensa mayoría de los términos relacionados con el campo de la Medicina, la Biología o la Botánica, pero también en el Derecho o en Arquitectura, por lo que las voces discordantes —en parte procedentes de los campos anteriormente mencionados— bien tendrán que recurrir a las lenguas clásicas para no alardear de necedad —cualidad del nescius 'ignorante, carente de conocimiento'— y estulticia —de stultitia 'tontería'—.