7 razones por las que deberías quitar el autocorrector del móvil

Nos estamos acostumbrando a escribir lo menos posible. Es una evidencia que, debido al uso de aplicaciones de mensajería instantánea, se está perdiendo la esencia de escribir. Escribir correctamente, quiero decir. Abandonada la etapa del sms y sus mensajes indescifrables, nos vemos sumidos en otra aún peor: la que está a medio camino. Y hablamos de estar a medio camino cuando omitimos los signos de interrogación o exclamación de apertura, cuando nos olvidamos del punto y coma o cuando omitimos el punto y seguido por el «intro». Llegados a este punto, habrá quien comience a derribar este constructo con oraciones como «Yo sé escribir perfectamente, pero no lo hago para ahorrar tiempo... y porque es WhatsApp». Como las opiniones son todas respetables y esto no es un artículo de opinión —o sí, quién sabe—, pasemos a hablar del principal artífice de la vagancia del escritor medio de WhatsApp. Hablemos del autocorrector.

Cuando hablamos de correctores, autocorrectores, traductores automáticos y demás herramientas que, en principio, facilitan nuestras vidas, debemos tener en cuenta que estamos confiando nuestra escritura a una máquina. Por tanto, al igual que a un traductor o intérprete le molesta que se le confíen traducciones a Google TranslateHe cames no tiene nada que ver con un Rioja—, a un corrector de estilo también le supone un mal trago —o al menos, debería— esto de la autocorrección. Veamos cuáles son las razones de peso por las cuales deberíamos eliminar esta herramienta del móvil tan pronto como nos sea posible:

1. Por el dichoso «aún así»

Si hay una secuencia de palabras que se ha visto afectada por el autocorrector ha sido aun así, que ha visto cómo se ha perdido su significado de 'incluso así' en favor de 'todavía así'. Por este motivo, en la web proliferan artículos como este de FUNDÉU e incluso artículos de opinión en El País. Hagan la prueba con su teléfono inteligente: escriban «aun así» y verán cómo su corrector se encarga de ponérselo mal.

2. Por el signo de exclamación de apertura ¿¡Cuándo podremos encontrar un corrector que no omita los signos de exclamación de apertura!? Parece que quienes diseñan estas herramientas olvidan que en castellano no es correcto prescindir de los signos de apertura.

3. Por el signo de interrogación de apertura

Según la RAE, a diferencia de lo que ocurre en otras lenguas, los signos de interrogación y exclamación son signos dobles en español, como los paréntesis o los corchetes. Por tanto, es incorrecto prescindir del signo de apertura en los enunciados interrogativos o exclamativos. Al no fomentarse su uso en los autocorrectores se está perdiendo su uso, de tal forma que se produce la paradoja de que el anacrónico y carca es quien los usa, por inadaptación a la esfera digital.

4. Para evitar confusiones

Porque en esa oración no querían decir «hijo de pura» o «carbón».

5. Tampoco deberíamos utilizar el asterisco

La reacción inmediata ante una mala corrección del autocorrector es escribir la palabra que querías decir con un asterisco. En ocasiones, se puede dar la situación siguiente:

—Muchas felicidades. Que pases un buen día.

—Graciano.

—Gracia*

—Gracias**

6. Por la salud del latín

Ya dijimos en este artículo que expresiones como motu propio, status quo o a grosso modo eran incorrectas. Parece que el autocorrector del iPhone no leyó ese artículo.

7. Porque el término autocorrector es confuso

Algunos términos, como autoafirmación o autoabastecimiento hacen referencia a algo que es propio del sujeto del que emana. En el caso del autocorrector no encontramos la voluntad de corregirse de quien está escribiendo, sino la delegación en un corrector que es externo a ese sujeto. No nos vamos a poner filosóficos con este asunto; eso sí, llamémoslo corrector automático para evitar confusiones —autocorrector sería aquel que se corrige a sí mismo—.