7 curiosidades literarias muy navideñas

En esta época de luces del colores, villancicos, adornos brillantes, castañas asadas, turrones y deliciosos dulces, magia, sueños e ilusión, el tema estrella es el de la Navidad. Pero no todo van a ser regalos y polvorones, no está de más compartir también un poco de información sobre tradiciones navideñas que en realidad salieron de un libro, o sobre cómo vivían estas fiestas o escribían sobre ellas famosos autores.

1) La idea de Papá Noel viene de un poema

Aunque muchas veces hayas oído que Coca-Cola inventó a Papá Noel, no es cierto. Lo único que hizo fue popularizar su imagen, y, quizás, prestarle su color corporativo; sin embargo, lo cierto es que la idea de un señor alegre y gordinflón, con la barba blanca, que entraba en tu casa a través de la chimenea, y llegaba hasta ella en un trineo tirado por ocho renos se la debemos al poema Una visita de San Nicolás, que se publicó anónimamente en 1823, y cuya autoría se atribuye generalmente al profesor americano Clement Clarke Moore, aunque también se ha atribuido al poeta Henry Livingston Jr.

 

2) Los orígenes de los villancicos son muy poco navideños

Los villancicos, hoy en día vinculados exclusivamente a la Navidad, surgen en el siglo XV con unos orígenes muy poco religiosos. De hecho, el término «villancico» alude a que eran cantadas por villanos o habitantes de las villas, es decir, campesinos, en todo tipo de fiestas populares ‒siempre con acompañamiento musical‒. En los primeros villancicos, abundan los temas amorosos, las sátiras y las burlas, siendo la temática religiosa más bien escasa, y el navideño un tema prácticamente inexistente. Uno de los primeros y más importantes compositores de villancicos fue el escritor Juan del Enzina, en la época de los Reyes Católicos. A partir del siglo XVIII, el villancico fue quedando relegado a festividades navideñas y, a partir de ahí, pasó a denominar cualquier canción que tuviera esa temática.

 

3) Tolkien escribió muchas cartas firmando como Papá Noel

¿Papá Noel solía dejarte cartas junto a los regalos? Sin duda, a ti te parecerían de lo más emocionantes, pero, sin poner en duda la labor creativa de tus padres, imagina que, en vez de ellos, hubiese sido todo un maestro de la alta fantasía el autor de estas cartas. Eso les ocurrió a los hijos de J.R.Tolkien, quienes recibieron cartas desde el Polo Norte a lo largo de más de veinte años. Tolkien comenzó con la tradición en 1920, cuando su hijo mayor tenía tres años, y continuó hasta 1943 cuando la pequeña tenía catorce. En esas cartas, Papá Noel contaba sus aventuras en el Polo, junto con algunos de sus ayudantes, entre los que destacaba un oso polar. En estos entrañables manuscritos, Tolkien imitaba la letra temblorosa de Papá Noel -por el frío y la edad- y también otras caligrafías cuando algún elfo ayudante o el mismo oso polar decidían tomar la pluma. Además, acompañaba las cartas de bonitos dibujos originales.

 

4) La primera obra teatral del ateo y existencialista Jean-Paul Sartre trataba sobre la Navidad

En 1940 Jean-Paul Sartre fue capturado por tropas alemanas en Padoux y recluido durante nueve meses como prisionero de guerra en un Stalag de Tréveris, en Alemania, donde compartió celda con algunos sacerdotes. A pesar de estar en prisión, Sartre continuó escribiendo a diario y, llegadas las celebraciones navideñas, compuso una obra de teatro titulada Barioná, el hijo del trueno para dar esperanza a sus compañeros de reclusión. La obra es un reflejo de la situación que le tocó vivir a su autor: Jesucristo es miembro de una especie de resistencia judía que se opone a la ocupación de Judea por parte del Imperio romano, como metáfora de la resistencia francesa a la ocupación de la Alemania nazi. A pesar de la temática, Sartre dejó claro que su posición sobre el cristianismo no cambió durante su cautiverio. Con esta obra, tan sólo pretendía conseguir la unión de cristianos y no creyentes.

 

5) El primer escrito de Dickens sobre la Navidad describía la perfecta cena navideña

Aunque Charles Dickens es el autor del más famoso cuento sobre la Navidad (Cuento de Navidad), no es ese su único texto sobre el tema. Ya en 1835, con apenas 20 años -y mucho antes de saltar a la fama-, Dickens había publicado una descripción de la perfecta cena de Navidad. Sin duda alguna, este escritor era un defensor a ultranza de estas fiestas, aún cuando no era tan habitual celebrarlas por todo lo alto.

 

6) Harper Lee pudo escribir Matar un ruiseñor gracias a un regalo navideño

Desde 1950, Harper Lee compaginaba la escritura con un empleo en una aerolínea neoyorkina. En noviembre de 1956, Truman Capote presentó a Lee al matrimonio de filántropos Michael y Joy Williams Brown. La por entonces joven literata se atrevió a enseñarle algunos de sus textos a los Brown y ellos quedaron tan entusiasmados que cumplieron el que bien podría ser el sueño de cualquier escritor novel. En diciembre enviaron una nota a Lee que decía:

«Tómate un año lejos de tu trabajo para escribir lo que quieras. Feliz Navidad».

Con la nota, se adjuntaba una cantidad de dinero equiparable al que podría haber sido su salario anual. Ella aceptó y durante ese año escribió Matar un ruiseñor, publicado en julio de 1960. Irónicamente, la novela, que ha vendido más de treinta millones de copias en todo el mundo, ha hecho que Lee no necesite volver a trabajar nunca más.

 

7) El oso Paddington fue comprado por Navidad

El oso Paddington es un mítico personaje de ficción de la literatura infantil inglesa que se basó en un oso de peluche que compró su autor, Michael Bond, el día de Nochebuena de 1956. Al parecer, al autor le dio mucha pena cuando vio que era el único peluche que quedaba en las estanterías y se lo compró a su mujer.