5 obstáculos que te impiden aprender un nuevo idioma y 5 consejos para superarlos

Si detectas el error, podrás corregirlo

Muy probablemente, a ti también te haya pasado. Es algo muy común eso de plantearse aprender una nueva lengua y acabar tirando la toalla. Seguro que recuerdas el enérgico entusiasmo de los primeros días y cómo luego la motivación se fue desvaneciendo, llegando incluso a ponerte de mal humor al ver apilados sobre tu escritorio esos libros de gramática que en un principio compraste tan ilusionado. Pero, ¿por qué sucede esto?

Lo cierto es que podría deberse a que, generalmente, los aprendices de un nuevo idioma tienden a un par de malas costumbres, de las que no son conscientes y de las que, justamente por ello, no pueden liberarse. He aquí los cinco errores/obstáculos más habituales y cinco consejos que te ayudarán a superarlos:

1) Dosifica tu entusiasmo

Al iniciar la aventura de un nuevo idioma, el entusiasmo no conoce límites. Si bien este ánimo es positivo, también es importante que no confíes mucho en él: tan pronto se disipa el atractivo de lo nuevo, desaparecerá también esta voraz motivación y no sabrás dónde encontrar las ganas de aprender. Por este motivo es importante encauzar esta primera euforia de manera adecuada, para que no se esfume en un solo estallido pirotécnico… Conviene que actúes con calma: controla tu entusiasmo y encárgate de que el aprendizaje del nuevo idioma se convierta en una actividad que llevas a cabo regular y cotidianamente. ¿Qué sucederá de lo contrario? Estudiarás cada día durante la primera semana. Ya la segunda semana dejarás de hacerlo un día porque te sientes muy cansado. A la semana siguiente sucederá lo mismo, y luego otra vez, y así sucesivamente hasta que muy pronto mirarás con frustración la pila de libros amontonadas sobre tu escritorio.

  • CONSEJO: Encauza adecuadamente tu entusiasmo y asegúrate de que estudiar se convierta en una costumbre diaria. Dedicarle diez minutos al día siempre será mejor que hacerlo toda una semana a toda mecha y luego… Nada más.

2) Emplea tu memoria de manera inteligente

A todos aquellos que creen que aprender de memoria es la clave, a los que se jactan de su memoria fotográfica y a los que recitan obstinadamente sus listas de vocabulario: está claro que estas habilidades son muy útiles, no cabe duda… pero no debemos olvidar que conviene utilizarlas y entrenarlas correctamente. Memorizar frases enteras puede ser útil en situaciones concretas claramente definidas (por ejemplo, para recoger el equipaje en el aeropuerto), pero no te servirá de nada si en el desarrollo de una conversación aparecen temas no incluidos en el libro que tan juiciosamente has estudiado.

  • CONSEJO: Tu memoria es tu mejor aliada si sabes de manera inteligente. Aprovéchala lo mejor posible: aprende frases y palabras por medio de asociaciones o conexiones que te ayuden a recordar. Y si la palabra que necesitas no te viene a la mente a pesar de todos tus esfuerzos, busca una alternativa o di de otra manera lo que quieres decir. De este modo no solamente entrenarás tus sinapsis, sino que podrás memorizar mejor y de modo más duradero las palabras. ¡Pruébalo!

3) Nadie es perfecto…¡ni debería intentar serlo!

Uno de los primeros obstáculos que te impide avanzar en el camino hacia el "dominio fluido" de un idioma es el absurdo deseo prematuro de tener una pronunciación perfecta y una gramática intachable. Obviamente es algo que puede lograrse con la práctica, pero de ningún modo debe convertirse en la absoluta prioridad si estás comenzando a aprender una lengua completamente nueva para ti. Si te aferras obstinadamente a una regla gramatical demasiado complicada, y si solamente te atreves a hablar cuando estás seguro de que no cometerás ni el más mínimo error de pronunciación, es bastante probable que al cabo de unos cuantos días o, como máximo, de un par de semanas, acabes absolutamente frustrado y tires la toalla. Y es que, como podrás comprobar, es un círculo vicioso: Si no lo hago perfectamente, prefiero no hablar; pero si no hablo, nunca podré mejorar, ¡y tendré que renunciar a la esperanza de llegar a hacerlo perfectamente alguna vez!

  • CONSEJO: Haz un esfuerzo e intenta perder el miedo de cometer errores. Pronto podrás constatar los primeros avances que te acercan a tu meta.

4) Aprende a divertirte aprendiendo

Has estudiado con empeño y constancia; has aprovechado de la mejor manera tu memoria y tus ganas de aprender; te has atrevido a hablar, ya que comprendiste que se aprende de los errores… ¿Y ahora qué? ¡Te mereces una recompensa! Cuando alguien se propone una meta tan grande como la de aprender un idioma, es importante que de vez en cuando se dé una palmada en el hombro y disfrute sus logros. ¿Has conseguido sostener una conversación por primera vez? ¿Por fin eres capaz de pronunciar aquel sonido tan difícil? ¿Has atravesado la jungla de los pronombres? ¡Entonces ha llegado la hora de celebrar y de hacer algo que te guste!

  • CONSEJO: No hay que estudiar como un loco. Es hora de combinar lo útil con lo agradable para aprender y divertirse a la vez. Disfruta de una buena película o de un buen libro, canta una canción con todas tus fuerzas, escucha la radio… ¡todo en el idioma original, por supuesto! Si al estudiar un idioma incluyes actividades que divierten y alegran, tanto mejor podrás aprender y tanto más fácilmente guardarás en la memoria lo aprendido.

5) Ten siempre presente una meta, tu meta

Alguien podría objetar, naturalmente, que la idea perfecta de la formación consiste en aprender por aprender… Es evidente. Pero si quieres llegar al final del camino, es importante tener claro por qué empezaste a recorrerlo. ¿Por qué estás aprendiendo un nuevo idioma? ¿Por amor? ¿Para obtener un aumento de salario? ¿Porque quieres probar fortuna en el extranjero? ¿Porque te parecen insoportables las películas dobladas? Muy bien. Ten presente tu meta, y cada día, después de cualquiera de tus logros –grandes o pequeños–, observa cómo se va reduciendo el trayecto y te acercas cada vez a la cima de la montaña.

  • CONSEJO: Tener una meta a la vista aumenta la motivación. Antes de comenzar, ¡búscate un objetivo! ¿Cuántos de estos errores has cometido a la hora de aprender una nueva lengua? Pues, a partir de ahora, ya sabes lo que toca:

¡A corregirlos y... a por todas!