5 lugares a los que sólo podrás viajar a través de los libros

Los mundos concebidos por la imaginación pueden a llegar a ser tan palpables como los reales y a veces sólo hace falta un buen libro para vivir un viaje extraordinario. De hecho, hay muchos lugares increíbles a los que sólo podrás llegar a través de las historias que sus páginas contienen. He aquí cinco buenos ejemplos de ello:

1) Macondo

La palabra «Macondo» se escondió en algún refugio de la memoria de Gabriel García Márquez cuando, de niño, asomado a la ventana de un tren amarillo, la leyó en el metálico letrero azul de la entrada de una finca. Años más tarde le sirvió al fundador del «realismo mágico» para dar nombre a su pueblo ficticio, recreación mítica de la realidad de Lantinoamérica -y, en general, del mundo entero-, descrito o mencionado en varias de sus novelas, como La Hojarasca, Los funerales de la Mamá Grande, y, por supuesto, en Cien años de soledad. Macondo es un lugar que, a pesar de ser imaginario, tiene para miles de lectores de todo el mundo una existencia mucho más concreta que innumerables sitios de la geografía universal.


2) Brodie

En la narrativa borgeana no podían faltar esos míticos lugares que, aunque han salido de la imaginación de un escritor, pueden llegar a parecernos increíblemente reales gracias a sus impecables descripciones. Un buen ejemplo de ello es El informe de Brodie, un cuento en el que Jorge Luis Borges narra la experiencia de un misionero escocés en una región ficticia y remota, infestada de «hombres-monos», donde convive con la salvaje e insólita tribu de los «Yahoos». De esta manera, logra sumergir al lector en un terrible mundo que, descrito de modo realista, adquiere un carácter fantástico y siniestro, con ciertas reminiscencias antropológicas y prehistóricas, no exento de juicio político y filosófico.

3) La Tierra Media

No cabe duda de que, con su impresionante imaginación, J. R. R. Tolkien fue uno de los más grandes dibujantes de lugares inventados, a los que otorgó cultura, lengua y multitud de detalles sociopolíticos, logrando que la Tierra Media -el continente ficticio donde tienen lugar la mayoría de los acontecimientos de sus obras- sea, para muchos, un lugar casi tan real como cualquier otra región remota.

4) La isla de Bergai

En su célebre novela El cuarto de atrás, una obra escrita en clave de memorias pero de una manera extraordinariamente original, Carmen Martín Gaite nos traslada a escenarios reales, como las calles de su Salamanca natal, pero también a espacios imaginarios, como la isla de Bergai, un refugio de sueños, juegos, inocencia e imaginación que creó junto con su mejor amiga de la infancia.

5) Las ciudades invisibles

Bajo este nombre, Italo Calvino engendró un libro de carácter inclasificable, unas crónicas viajeras casi de ciencia ficción, en el que se plasma en estado puro el sesgo fantástico que supo dar a su variada producción literaria. A través de una serie de minuciosas descripciones que Marco Polo relata al melancólico emperador de los tártaros, Kublai Kan -el cual ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina- desfilan ante nuestros ojos todo tipo de ciudades invisibles o imposibles: pavimentadas de estaño, bidimensionales, microscópicas, concéntricas, flanqueadas por torres de aluminio, suspendidas sobre un precipicio a base de cuerdas, hechas sólo de cañerías de agua, sin espesor, sobrevoladas por cometas, etc.