14 rasgos que indican que somos verdaderos actores

Si somos verdaderos actores -sí, de esos que, a pesar de tener a nuestro alrededor a gente que nos juzgue o nos considere unos locos por tratar de seguir un camino laboral tan arriesgado y complicado, lo tenemos claro y nos sentimos orgullosos por haber descubierto una vocación tan bonita que nos atrae irremediablemente y que nos hace sentir completos-, seguro que nos sentimos bastante identificados con algunos de estos puntos.

1) Sabemos claramente cuál es nuestro sueño y estamos dispuestos a luchar lo imposible por hacerlo realidad. Estamos enamorados de la interpretación, es una vocación que despierta algo diferente en nosotros y jamás renunciaremos a llegar a la meta de poder vivir de ello.

2) Queremos aprender, aprender, aprender... y seguir aprendiendo (y aprehendiendo). Nunca es suficiente. Si por nosotros fuera, enlazaríamos un proyecto con otro, o estaríamos actuando o jugando y experimentando con nuevas técnicas interpretativas día y noche.

3) Somos camaleónicos, unos auténticos «transformers». Disfrutamos metiéndonos en la piel de los más diversos personajes e interpretando otras vidas, y cuanto más distintas sean de la nuestra, mejor.

4) Somos muy conscientes de que nuestro cuerpo es nuestro instrumento de trabajo. Por ello, lo cuidamos y ejercitamos, tratando siempre de sacarle el máximo partido.

5) Somos personas sumamente observadoras y analíticas. Tratamos de tener los ojos siempre bien abiertos para que no se nos escape ni un sólo detalle del mundo que nos rodea, pues sabemos que, donde menos lo esperemos, puede aparecer una buena idea o recurso para nuestros trabajos interpretativos.

6) Disfrutamos trabajando nuestras emociones. Nos encanta sentir, descubrir sensaciones nuevas y aprender a controlarlas. Sabemos que el nuestro es uno de los pocos trabajos en los que se entrenan a diario los sentimientos de uno mismo, y eso es algo maravilloso.

7) Tenemos una imaginación desbordante. Da igual que estemos en el supermercado o en el metro, cualquier situación de nuestro día a día puede despertar en nuestra cabeza posibles escenas o sensaciones e impresiones de las que «alimentarnos» como actores.

8) Fomentamos constantemente nuestra memoria, ya que, de tanto aprender textos y guiones, ejercitamos mucho nuestra capacidad de concentración, de análisis y de retención de información.

9) Cuando vemos una obra de teatro o una película, muchas veces nos resulta inevitable fijarnos en la expresión corporal de los actores, en su presencia, en su dicción, en cómo juegan con la voz o con el cuerpo...

10) Somos emprendedores, aprendemos a gestionar nuestro trabajo y estamos siempre en contante búsqueda de proyectos y de nuevas oportunidades de proyectar nuestro talento.

11) Nos adaptamos a los cambios como nadie y afrontamos las novedades y los retos con la ambición de llenarnos de experiencias para luego aplicarlas a nuestros personajes.

12) Somos conscientes de que siempre podemos crecer más como actores. Ni se nos pasa por la cabeza el quedarnos estancados en nuestra profesión, siempre hay un paso más que dar.

13) Sabemos reinventarnos y cada proyecto que empezamos nos lo tomamos como un nuevo reto con el que ponernos a prueba y en el que darlo todo para llegar a obtener los mejores resultados en nuestra interpretación.

14) Nos sentimos felices y plenos con la profesión que hemos elegido, y esto es algo de lo que no demasiadas personas pueden presumir.