12 Situaciones que has vivido con tus compañeros de piso

Tener un amigo es tener un tesoro, pero nadie habló jamás de las maravillas de tener un compañero de piso. Si hay algo que la mayoría de los estudiantes conocen es la sensación de compartir piso con esa persona, a veces desconocida, a veces amiga; que te acompaña durante todo el año en los mejores y peores momentos. Existen una serie de situaciones que todo joven ha experimentado con esas personas que viven con él. Situaciones que, irremediablemente, convierten a ese individuo de la habitación de al lado en tu fiel aliado:

1 . Establecer unas tablas de limpieza que nunca se cumplieron

Los primeros días la integración y el orden fue algo primordial. Pasadas unas semanas, aquel intento se sumergió en un devenir de excusas. Cuando no fue por exámenes, fue por estar fuera de casa; y cuando ninguna de las anteriores funcionó, se montó una bronca directa. Al final, el único incentivo para limpiar la casa fueron las visitas de tus padres.

2 . Hacer competición gastronómica

Sean uno, dos, o doce los compañeros con los que compartas tu piso, la clasificación del mejor al peor cocinero es algo inevitable. En todo piso conviven el "cocinillas", que a menudo se ve obligado a cocinar para los que no son capaces de sobrevivir friendo un huevo; "el comesano", empeñado en consumir exclusivamente alimentos de la huerta; y el "fritangas", conformista con cualquier cosa que implique bien de aceite.

3 . Despertarse con la alarma del compañero que él no escuchó

Esa horrible sensación de querer despertar a sartenazos a tu compi, que se puso la alarma a las 7 de la mañana y te despertó a ti antes que a él. Un minuto de silencio por las puertas de papel.

4 . Discutir por el mando

La TV es, además del medio de comunicación por excelencia, el aparato que más peleas de compañeros de piso ha disputado de la historia. Si no eres Erasmus y tienes la suerte de vivir con televisión, tus compañeros y tú habréis vivido esos momentos de encierro en las habitaciones por no poneros de acuerdo en lo que se quiere ver.

5 . El despropósito de abrir puertas en los momentos más inoportunos

La regla básica de llamar a la puerta para entrar parece olvidarse siempre en el momento más infortuito.alt

6 . Establecer un protocolo sexual

Toda casa de jóvenes solteros lo sabe: si alguno de los miembros de la casa mantiene relaciones sexuales en su habitación, debe reflejar el hecho de alguna manera: un calcetín en el pomo, una palabra clave o un simple Whats App. ¿Te suena? No tanto, ¿no? Cierto. La práctica se aleja de la teoría cuando en realidad nadie avisa nunca de sus actos sexuales, y la única manera de hablar de ello son sonrisas picaronas durante el desayuno del día siguiente. Eso sí que es innegable.

7 . Ser consciente de la diferencia de belleza entre tu compañero arreglado y tu compañero en pijama

Y darte cuenta de lo engañados que tenéis a todo el mundo.

8 . Conocer sus gustos musicales reales cuando canta bajo la ducha

Porque esas sesiones de indie, alternativo y música contemporánea de Spotify deberían complementar la realidad de sus escuchas desactivando el modo privado a la hora de la ducha.

9 . Aguantar sus temporadas de libertad en tus épocas de exámenes

Casualmente, su libertad, su música a todo trapo en la habitación y las visitas de sus amigos a casa corresponden con los momentos en que menos fiesta necesitas. Por lo que te callas, pero te la guardas para cuando la situación se torne y puedas manifestar tu venganza.

10 . Hurtos a escondidas

La necesidad de un trozo de queso, un huevo o un poco de aceite acaba convirtiendo tu inocente convivencia en una vorágine de pequeños hurtos clandestinos a tu compañero. Pero, no te preocupes, ella o él también lo hará en algún momento contigo.

11 . Compartir aficiones

Tú, que estabas acostumbrado a tus gustos musicales, cinéfilos y artísticos, te ves de repente invadido por aquellos que tus compañeros han estado manifestando desde su llegada. Porque, además, se han encargado bien de que los conozcas. Y de asegurarte que son mejores que los tuyos.

12 . Tener ese apoyo incondicional

Valorándole como esa persona que te va a leer la cara nada más entrar por la puerta y va a saber si estás feliz, triste o decepcionado. La persona con la que las reflexiones sobre la vida, el amor y el futuro son más interesantes. Una amistad que puede ser para toda la vida si así lo deseáis, porque solo hay una cosa que diferencia vuestra relación de la de una pareja: el sexo (y a veces, ni eso).