10 cosas que todos hacemos cuando estudiamos

Parece mentira, pero por mucho que te propongas que este curso llevarás la materia al día, tendrás los apuntes perfectamente organizados o no estudiarás para los exámenes el último día, año tras año vuelves a hacer lo mismo.

Los estudiantes, por lo general, hacemos todo tipo de cosas para evitar lo inevitable: estudiar.

1- Distraernos con cualquier cosa. Primero empiezas con el ordenador. Te engañas a ti mismo sobre que es totalmente necesario que busques en Google más información sobre la materia. ¡Mentira! Realmente acabarás consultando Facebook, Twitter o subiendo una foto a Instagram para dejar constancia de que estás muy agobiado por los exámenes. Una vez que seas capaz de dejar el ordenador, recurrirás al móvil con el mismo resultado. Lo peor es que, aunque seas capaz de no caer ante la tentación del ordenador ni del móvil, siempre encontrarás algo mucho más divertido que tus apuntes: “¡Anda! Esas nubes parecen una ovejita” o “Fíjate qué divertido es jugar con el bolígrafo”. Cualquier cosa será válida con tal de no estudiar.

2- Hacer todo tipo de cuentas. “Si tardo 15 minutos en estudiarme una página, en 1 hora podré estudiarme 4, por lo que si estudio 3 horas intensivas por la mañana me habré estudiado un tema y luego podré salir a dar una vuelta” ¡Mentira otra vez! Sabes que no estarás tres horas intensivas estudiando, porque siempre volverás al punto 1 y te distraerás con cualquier cosa. Esas 3 horas se quedarán con suerte en 1. En la época de exámenes nos convertimos en perfectos matemáticos y somos capaces de medir absolutamente todo. Al final dedicamos más tiempo a planificar cuánto tardaremos en estudiar que a estudiar en sí.

hacer todo tipo de cuentas

3- Tendencia obsesiva por la limpieza. Decides ponerte a estudiar, apagas el ordenador, dejas el móvil en la otra punta de la habitación y justo cuando te vas a sentar en la silla te das cuenta de que tienes la habitación patas arriba. Te preguntas cómo vas a estudiar con ese desorden y empiezas a recoger tu cuarto. Ordenas la mesa para dejarla impecable, porque claro, el espacio de trabajo influye directamente en tu productividad. Que eso lo has leído antes buscando en Google trucos para estudiar mejor. De ahí pasas a colocar la ropa que llevaba en la silla 15 días y a continuación decides ayudar a tu madre o a tu compañero de piso a recoger el salón. ¿No os parece que cuánto más tenemos que estudiar más interesados estamos en tener todo en orden?

4- Pasarnos el día en la biblioteca. Después de haber ordenado nuestra habitación nos damos cuenta de que nos distraemos demasiado. Mejor estudiar en la biblioteca. Además, así te da un poco el aire. La biblioteca siempre mejor con amigos, para poder hacer algunos descansos. Esos que dices que van a durar 5 minutos y que acaban durando una hora. Sí, de esos denscansitos estamos hablando. En época de exámenes la biblioteca es como nuestra segunda casa. Nos sentimos mucho mejor si nos pasamos allí desde que abren hasta que cierran. Eso sí, no olvides ir a primera hora porque no serás el único que tenga esa idea. Las bibliotecas en época de exámenes se convierten en un campo de batalla para conseguir sitio.

5- Tomar bebidas energéticas y café como si no hubiera mañana. Además de ir a la biblioteca, acompañar nuestro estudio de café o alguna bebida energética nos hará mucho más guays. Ordenas la mesa y te levantas a preparar tu café pensando que estarás mucho tiempo estudiando... ¡Iluso! Cualquier cosa te distraerá y el café solo servirá para que puedas hacer una foto de postureo y subirla a Instagram. Algo es algo.

foto café

6- Cotillear qué estudia el de al lado. Estás en la biblioteca y te dedicas a cotillear qué estudia el de al lado mientras intentas averiguar de qué carrera es.

7- Comprarte chuches o comer chocolate para “motivarte”. Todos sabemos que la motivación será fundamental para que puedas rendir. Además, el azúcar ayuda mucho a concentrarnos, ¿o no? La época de exámenes viene siempre acompañada de paseos al frigorífico y de una continua ingesta de alimentos no demasiado saludables. Pero oye, si así estudiamos mejor, nos olvidamos de los kilos de más. ¡Ya iremos al gimnasio después de los exámenes!

8- Ir con los apuntes a todas partes. Que tienes una comida familiar, allí que vas con los apuntes no sea que después de la comilona tengas un momento tranquilo para estudiar. Que te vas de viaje, pues metes los apuntes en la maleta. Quizá en el avión puedas echarlos un vistazo. Esto es aún peor si te toca estudiar en verano. Los apuntes te acaban acompañando a la playa, a la montaña, al pueblo y a donde sea que vayas. Todo sea porque conozcan mundo, porque estudiar… poco.

9- Repasar en la cama. “Venga, el último repasito en la cama” te dices justo antes de acostarte. Todos sabemos cómo acaba la cosa.

10- Deprimirte pensando en el tiempo perdido. Y en el último momento nos lamentamos de todo el tiempo perdido y nos ponemos a tope, o al menos lo intentamos.

último repaso