10 cosas que solo entenderás si odias el verano

Las rebajas te lo advierten y la solana de las 4 de la tarde te lo certifica. La llegada del verano es una realidad y, al contrario de lo que todo el mundo se empeña en manifestar, los no amantes de esta estación también existen. Y los reconocerás por ser aquellos que, lejos de adorar la playa, la piscina y el calor, ven estos tres intensos meses como algo puramente innecesario. A continuación, 10 situaciones que entenderás si odias el verano:

1- Soportar el calor

Los no veraniegos nos caracterizamos por inundar nuestras ideas en el sofá cuando el calor de 4 de la tarde a 8 es insoportable. Salir a tomar algo en verano se convierte en tarea imposible. Claro está que esto no es igual en la zona de España en la que nos encontremos. Sevilla o Murcia están prohibidas, mientras regiones como Asturias son más que bienvenidas para los amantes del fresquito durante todo el año.

2- Pensar en Septiembre

Es como un pensamiento latente pero existente en nuestras cabezas. Septiembre llegará tarde o temprano y acabará con las vacaciones en el momento oportuno en que el calor comienza a disiparse. Es por ello que los no veraniegos son también los que aprovechan este mes para coger sus vuelos y encima ahorrarse un buen dinerito.

3- Hater de los festivales

Estar en verano también conlleva soportar a los festivaleros un año más. Que aún habiéndose ido a acampar a una playa abarrotada y calurosa, están más presentes en tus redes sociales que nunca.

4- La arena de la playa, las algas de la playa, las carnes al aire de la playa... la playa

Como si de una necesidad se tratase, tus amigos saben que sin playa no pueden pasar, y tú tienes que resignarte a seguirles la corriente y subir fotos a Instagram de tus piernas con el mar de fondo. Que en realidad la idílica estampa te da igual, pero alguno que otro se pondrá envidioso y eso que te llevas.

5- Que nadie apueste por la capital como estancia veraniega

Un dolor añadido a los que odiamos el verano y, además, vivimos en capitales, es que sufrimos la emigración de todos nuestros amigos y conocidos. La ciudad se queda vacía, conducir por ella te recuerda un poco a Silent Hill, y coger sitio en una terraza jamás había sido tan sencillo. ¡Que vuelva el invierno ya!

6- Sudar y ver sudar

Dos hechos que ocurren en primera y tercera persona, sin saber muy bien cuál de ambas es más desagradable.

7- Tomar helado derretido

El calor sofocante no sólo te priva de tu felicidad diaria, sino que además condiciona tu gastronomía. Adiós a los ricos chocolates calientes, cafés con pastas, dulces, y demás manjares a disfrutar durante el resto del año. El verano sólo te ofrece helados que se derriten en tu propia mano para colmar los límites de tu paciencia.

8- No poder cuadrar tus vacaciones con quien te gustaría

Porque el verano es lo que tiene: que todo el mundo se quiere ir de vacaciones en estas fechas. Pero tu empresa no es partidaria de quedarse sin empleados durante un mes entero, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, tus vacaciones corresponderán con la peor época que te podía haber tocado, y ni por asomo cuadradas con tus amigos, familiares o personas con las que tenías planeado viajar este año.

9- Hacer actividades lúdicas plagadas de gente

Si decides ir un sábado a un parque acuático a pasar el día, al río o al parque temático a escapar de la rutina veraniega, habrás cometido un grave error. La misma idea original que has tenido tú, la tuvieron quinientas personas más, y ahora estás en mitad de un rebosante mar de familias con niños a gritos pasando el fin de semana. Plan ideal.

10- Trabajar más que en invierno

La tontería de que el verano está para descansar es la mayor mentira que te han contado en tu vida. Si eres estudiante, las prácticas y las recuperaciones te quitan ese maravilloso tiempo del que todo el mundo habla. Si eres trabajador, 20 días de vacaciones serán tu mayor privilegio. Y si eres nini... disfruta este verano, que será de los últimos que el bolsillo te lo permita.

¡Feliz verano! ¡Ya queda menos para Navidad!