10 Cosas que a los estudiantes españoles se nos dan mejor que a los demás

 

Si escuchaste hablar de Noruega, Finlandia o Suecia como la cúspide europea de la educación; de Oxford como la ilustrísima universidad británica del saber, o del hecho de que prácticamente cualquier país educa mejor que España... es hora de desmentir este vergonzoso estereotipo. Por esta razón, hemos creado una lista de las 10 cosas que los estudiantes de universidades españolas SÍ hacemos mejor que cualquier otro europeo. ¡Chúpate esa, Alemania!

1. Sacar un trabajo adelante sin levantarnos de la silla

Los universitarios españoles sufrimos de constantes presiones por parte de nuestros profesores, que se esfuerzan por hacer nuestras clases más prácticas, llenando de trabajos nuestras apretadas agendas. En relación a lo que cualquier europeo haría en tal situación, el español se ve sin tiempo físico para poder contrastar datos con enciclopedias y bibliotecas nacionales; por lo que, directamente,ha desarrollado un contemporáneo arte que ha sustituido la Enciclopedia por la Wikipedia; y el desplazamiento a centros del saber, por una cómoda silla en su habitación.Sin levantarse de la misma, el acceso a una fuente inagotable de datos le sale a tan solo 20 euros al mes con banda ancha. ¡Gracias, tecnología! 

2. Opinar de absolutamente todo sin tener ni idea

 El estudiante español medio no necesita un máster en Law and Economics para distinguir lo que es "una maravilla" de lo que se puede considerar
"una mierda". Tales son las expresiones que ni el mismo Sigmund Freud hubiera podido pensarlas. Y, como los europeos siguen siendo más de Freud que de Bertín Osborne, nuestra cultura opinativa se mueve en otra liga.

3. Reírnos de nuestra propia desafortunada situación laboral

Los estudiantes españoles somos claramente más felices que el resto de los europeos. Y esto no es una cuestión que se explique únicamente con el radiante sol que nos inunda de alegría, que también, sino por la enorme capacidad que tenemos de reírnos de nosotros mismos.¿Dónde se ha visto a un británico hacer bromas en televisión de su propia monarquía? ¿Se nutrirán los estudiantes de periodismo franceses de noticias que pongan en ridículo a sus propios gobernantes?En España lo hacemos. Y no sólo eso, sino que es lo que más viralidad y comentarios sociales genera.

Claramente, el estudiante español es el único que aunque sabe que la mitad de las carreras de la universidad no tienen salidas laborales reales en España, no prende fuego al Ministerio de Cultura en sus cuatro años de grado. Eso es educación y lo demás son tonterías. 

4. Haber inventado el juernes para salir más aún de fiesta

Otra de las grandes alegrías y conmemoraciones de las que un universitario de España puede presumir frente a cualquier otro es la invención del adorado "juernes". Santo Juernes podrá existir aquí y en la Cochincina, pero ninguna universidad del mundo lo podrá exprimir tanto como lo hacen las nuestras. Los estudiantes en España relacionamos la fiesta con el descanso, por lo que los días que los europeos dedican a su relajación en España son utilizados para emborracharse y darlo todo desde el cuarto día de la semana.El Juernes es tan explotado por nuestros universitarios que incluso la RAE ha considerado la incorporación de dicho término al Diccionario. ¡Un envidiable derroche de cultura!


5. Enorgullecernos de ser el mejor país Erasmus de Europa

Hace unas semanas, la web Uniplaces concluyó de una estadística votada por todos los estudiantes Erasmus de Europa, que* Madrid es la ciudad Erasmus mejor valorada del continente.*Entendiendo como "mejor ciudad Erasmus" los factores relevantes al ocio, la integración, las posibilidades culturales, los precios y la educación. Siendo éste último el factor menos determinante. Y ello se debe, sin duda, a que los universitarios españoles son más majos que las pesetas, y en lo que a amigos se refiere, no habrá belga ni suizo que se resista a sus encantos latinos.

6. Hablar en clase sin considerarlo una falta de respeto

Las clases de las universidades españolas se caracterizan por lo que muchos profesores al borde de la ansiedad diagnosticada denominan "murmullo del fondo". Este murmullo se trata ni más ni menos de la suma de las conversaciones de parejas de amigos que se sientan juntas durante la clase y no paran de comentar cosas ajenas a la misma. De este modo, poniendo atención en la segunda fila a la derecha, se podrá uno enterar de la última novedad del grupo de Whats App de los amigos de la uni; o desplazando el oído hacia la cuarta fila a la izquierda, percatarnos de que hay botellón en ciudad universitaria a las diez el jueves noche.

Fuentes fidedignas de estudiantes que una vez hicieron Erasmus en otro país, aseguraron que consideraban una falta de respeto hablar con el compañero mientras el profesor daba clase. Otra rareza europea que los estudiantes españoles, afortunadamente, no compartimos.

7. Ir a muchas clases por la lista de asistencia y no por el conocimiento

Puede que no entiendas cómo, pero la asistencia a clase en países como Bélgica o Alemania se considera siempre obligatoria. Y lo más sorprendente es que los alumnos, aunque no se enteren del contenido de la charla,an sin firmar lista de asistenciaUn buen estudiante español sabe perfectamente que no está como para perder su tiempo escuchando una soporífera clase de la que ya conseguirá apuntes si no hay una lista de asistencia de por medio.Por lo que decide hacer de tripas corazón y perderse la conferencia de su excelentísimo profesor si previamente avisó que sería "interesante, pero no para examen". ¡Captado!


8. Descargarnos los apuntes de páginas de Internet creadas sólo para esta labor

Porque El Rincón del Vago, Patatabrava o Unono.net no existen como herramientas de descarga de apuntes en ningún otro país -aunque la última amenaza con su expansión-. Fuera de España, los universitarios se ven obligados a tomar sus propios apuntes o, en su defecto, ser autosuficientes para conseguirlos sin ayuda de Internet. ¡Sin duda un paso por encima en el que nuestros estudiantes sí se encuentran! Ya que, el universitario español, no duda en acudir a la web para buscar los temarios que otros estudiantes ya confeccionaron para su futuro aprovechamiento.

9. Salir a las 3, comer a las 4, y echarnos la siesta

En ese orden. El estudiante español sufre de unos horarios académicos duros y longevos, por lo que la comida a las cuatro de la tarde y su posterior siesta se puede prolongar hasta que el cuerpo aguante. Ni que decir cabe que en países más nórdicos, la cultura de la siesta es inexistente, además de estar mal vista y relacionada con la vagancia y la improductividad. Clara consecuencia de la falta de cultura que impera más allá de nuestras fronteras, donde nunca se entrarán de esto porque, seguramente, estarán resguardándose de la lluvia.


10. Leer este artículo y enorgullecernos de habernos sentido identificados

Porque, a fin de cuentas, todo el que estudió, estudia o estudiará en la universidad española sabe que hay algo que ningún otro país -salvando a Grecia- podrá superar: ¡un 45% de paro juvenil!

¡A ver si nos pillas, Unión Europea!